Los sumerios (Mesopotamia, 3500 A.C.) consideraban que las enfermedades estaban causadas por espíritus demoníacos, por lo que sólo podían ser contrarrestadas con determinadas prácticas que mezclaban lo empírico y lo espiritual.
Los sanadores, que reciben nombres diversos como ka-pirig o mash-mash, eran personas especializadas, generalmente miembros del sacerdocio. Estos personajes realizaban determinados rituales en torno al enfermo -prácticas adivinatorias, recitación de oraciones, aplicación de ungüentos, etc.-.