Lograr mantener buena salud bucal conlleva desde el cuidado a la primera dentición, hasta en los años de la tercera edad, épocas en que puede ejercitarse igualmente la prevención.
Lo fundamental es orientar hábitos adecuados de higiene, de alimentación y alertar sobre el tabaquismo, como factores que favorecen la aparición de alteraciones en la cavidad bucal.
Existen medidas preventivas que las madres deben tener en cuenta. Por ejemplo, aún antes de que aparezcan los primeros dientes, cada cierto tiempo se debe hacer una limpieza en la boca del niño con una gasa empapada con agua hervida; y al brotar los primeros dientes, cepillarlos con un cepillo pequeño.
Aunque muchas personas piensan en la pasta, lo fundamental es la acción mecánica del cepillado.
En una boca limpia las enfermedades bucales son menos frecuentes, porque es menos vulnerable a los gérmenes y bacterias.
No se puede hablar de afecciones bucales sin mencionar las caries, esa enfermedad infecciosa que ocasiona –al igual que las alteraciones en las encías- la pérdida de muchos dientes.
Después de los hábitos higiénicos, están los de la alimentación. A los niños debe dárseles alimentos ricos en fibras, con pocas papillas, para que hagan el efecto físico de limpieza de los dientes y el efecto mecánico de fricción sobre las encías.
Para la salud en general es conveniente una alimentación balanceada, con poca grasa y poca sal. Si el pequeño no está sano y carece de vitaminas y minerales necesarios, no le brotarán bien los dientes ni tendrá la boca sana, pues la avitaminosis se traduce en alteraciones bucales.
El mal hábito de fumar
Está demostrado que en las lesiones malignas bucales el agente biológico o factor de riesgo más importante es el hábito de fumar; entre ellas la más frecuente es la leucoplasia que generalmente evoluciona hacia formas graves.
Prevenir el cáncer bucal
Existen factores dentales que al disminuir pueden eliminar el riesgo de cáncer bucal, y deben ser resueltos al acudir a la consulta del estomatólogo. Entre ellos los dientes filosos, las prótesis desajustadas y las obturaciones desbordantes, que pueden producir alteraciones celulares y sensibilizar el área donde aparecen, de modo que la hacen susceptible a cualquier afección o infección. Es importante que una persona a la que se le caiga una obturación, acuda a la consulta, si la prótesis le molesta, o si se le cayó el “ganchito” y ahora le hiere la encía. Porque la boca tiene la cualidad de que al principio, cuando ocurre alguno de estos traumas crónicos, molesta mucho, pero después el organismo, como defensa, disminuye el dolor, pero la lesión se mantiene.
Con pequeñas y efectivas acciones el estomatólogo puede aliviar un borde filoso, ajustar una dentadura, hacer una obturación correcta o pulir una obturación que quedó rugosa.
En la prevención de las enfermedades bucales resulta clave el cepillado de los dientes, pero lo importante no es tanto las veces que se haga, sino realizarlo de manera minuciosa. Se recomiendan los hábitos higiénicos y alimenticios adecuados, erradicar el hábito de fumar, acudir a la consulta del estomatólogo al menos una vez al año, y hacerse un autoexamen bucal con un espejo para detectar cualquier lesión en la boca. Lo esencial es prevenir, mantener limpia la boca y vivir con hábitos saludables. Así, su sonrisa será encantadora y sana.