La prueba citológica: su importancia

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La prueba citológica, también llamada coloración o Prueba de Papanicolau, PAP o extensión cervical, es un examen de pesquiza ginecológica que permite apreciar los cambios en la morfología de las células del cuello del útero.

A principios de la década del 40, el Dr. George N. Papanicolau identificó células cancerosas en muestras tomadas de la vagina, hecho que revolucionó el campo de la ginecología por el impacto que ha tenido en la reducción de la mortalidad por cáncer cérvico-uterino.

La prueba citológica, examen de gran importancia en las mujeres, forma parte del cuidado de su salud; se debe realizara cada 3 años en mujeres entre  25 y 60 años de edad.  Fuera de este periodo solo se indica si existe algún síntoma de alerta. A las mujeres menores de 25 o mayores de 60 años que presenten alguna alteración del fondo de la vagina o del cuello uterino, se les puede realizar pruebas citológicas adicionales como parte de la atención especializada.

La prueba citológica no es dolorosa y se realiza en unos pocos minutos. Una vez que la mujer se acuesta en posición ginecológica, se coloca el espéculo en la vagina, se abre suavemente para ver el cuello del útero y se toman muestras de células del interior y de los alrededores del cuello con una espátula, un aplicador de madera o un cepillo fino. Las células se extienden en un portaobjetos o lámina de cristal, se fijan y se envían al laboratorio de Citodiagnóstico para ser procesadas.

La observación y el análisis de los tejidos permiten comprobar el estado de las células. Este examen posibilita alertar sobre anomalías, incluso asintomáticas, en el aparato genital femenino.

La prueba citológica contribuye a mejorar la calidad de vida de la mujer. Este examen diagnostica infecciones, trastornos y cambios morfológicos en células del cuello y cuerpo del útero. Puede alertar sobre una patología tan frecuente en la mujer como el cáncer del cuello uterino, cuya detección temprana facilita el tratamiento y aumenta las oportunidades de curación.

Para que el examen cumpla sus objetivos la mujer debe tener en cuenta ciertas recomendaciones como:
- No tener relaciones sexuales 24 horas antes de realizar la prueba.
- No usar cremas, desodorantes vaginales, óvulos o medicamentos antifúngicos locales durante los 2 días previos al examen.
- No debe realizarse durante el periodo menstrual. El mejor momento es entre los 10 y 20 días posteriores al inicio de la menstruación.

Obviar cualquiera de los requisitos anteriormente citados puede arrojar resultados inexactos, e incluso, ocultar células atípicas.
La prueba citológica permite identificar células anormales o infección. Puede diagnosticar agentes como las Trichomonas y las especies de levadura del género Cándida relacionadas con las llamadas moniliasis.

Si los resultados de la prueba citológica muestran elementos confusos o un cambio menor en las células del cuello, la prueba puede repetirse. Si el cambio es significativo, el médico debe remitir a la paciente a una Consulta de Patología de Cuello para que se realice una colposcopía.

Este sencillo procedimiento permite la observación de la vagina y el cuello con detalle y precisión. Para este examen se cubre el tejido con una solución de ácido acético diluido que torna de color blanco las áreas afectadas y se observa a través de un colposcopio, instrumento parecido a un microscopio pero que no penetra en el cuerpo.

Puede además tomarse una muestra pequeña de tejido del cuello (biopsia) para que sea examinada en el laboratorio y así poder detectar cualquier célula anormal, antecedente de una posible lesión cancerosa.


 

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