1.- Lactar al bebé, a libre demanda —de día y de noche— de manera exclusiva los seis primeros meses. No darles tete.
2.- Mantener medidas higiénicas extremas cuando manipulamos al niño, bañarlo diariamente y ponerle ropa limpia.
3.- No fumar a su lado ni permitir que otros lo hagan.
4.- Vigilar que no lo toquen o abracen personas con escabiosis o sarna, lesiones en la piel o con síndrome febril agudo.
5.- Evitar los ruidos intensos a su alrededor, ya sea de un televisor o equipos de música con el audio muy alto, pues su aparato sensorial lo recoge todo y no podrá dormir tranquilamente.
6.- Estimular al bebé aun antes de su nacimiento, hablándole con cariño, ya que estas acciones ayudarán a su futuro desarrollo psíquico.
7.- No llevarlo ni permitir que lo lleven a lugares con aglomeraciones de personas.
8.- Vigilar su crecimiento y desarrollo.
9.- No ponerle abrigos excesivos o insuficientes que le impongan mucho calor o frío, pues el recién nacido no regula bien la temperatura.
10.- Evitar el compartir el lecho con el niño, a fin de impedir que una persona adulta, al quedar dormida, pueda provocarle asfixia por compresión.