Consejos para evitar la obesidad

La comida chatarra provoca gran cantidad de daños a la salud. Desde hace años, la OMS alerta a las personas sobre el mal hábito de alimentarse habitualmente con comidas rápidas, sin embargo, millones en todo el planeta consumen hamburguesas, perros calientes, bebidas con gas, papas fritas con abundante sal… Miles de calorías y grasas saturadas que producen elevación de lo que se conoce como colesterol “malo” o LDL colesterol.

¿QUÉ ES EL COLESTEROL “MALO”?
Si, hay un colesterol “malo” –LDL--es porque existe también el colesterol “bueno”—HDL--. Es importante conocer bien las diferencias entre ambos. El por qué está muy bien estudiado: El HDL ayuda a conducir el colesterol fuera de los conductos sanguíneos mientras que el LDL permite que se deposite dentro de las paredes de las arterias. Con los años, las arterias terminan obstruyéndose, y generando infartos, insuficiencias circulatorias, y otros padecimientos.

Actualmente, la literatura médica reconoce el colesterol LDL como un “asesino silencioso”, ya que va minando los conductos sanguíneos de forma lenta e implacable, y sin provocar sintomatología. Pero a su vez, esa literatura reconoce que no es algo casual o hereditario, sino que su aumento o disminución dependen de cada persona y muy particularmente de sus hábitos alimentarios.

DIETA “BUENA”
Le brindamos algunas medidas esenciales que usted puede tener en cuenta para evitar el colesterol “malo” y consumir fundamentalmente alimentos que por el contrario eleven el  colesterol “bueno.”

Deseche a la hora de hacer un sándwich, los perros calientes, salchichón, salame y otros tipos de embutidos. Pruebe con pavo o pollo magro, tomates naturales, ajíes, col, cebolla y otras hortalizas.

Evite los alimentos enlatados, llenos de grasa y colesterol.

Consuma mayor cantidad de pescado. La sardina y el salmón son muy apropiados, ya que son muy ricos en Omega-3, (grasa buena).

Evita la grasa en general. No sólo elevan el colesterol LDL, sino que pueden bajar los niveles de HDL. Aléjese de la mantequilla, margarina, mantecas, y de los alimentos  procesados que contengan aceite de soja hidrogenado

Coma nueces, maní, almendras, avellanas  y otros frutos secos siempre que pueda. Son elevados en grasas, pero del tipo bueno. Sustituya la mantequilla común por mantequilla de maní, mucho mas sana y exquisita.

Limite los postres y muy especialmente el helado industrial. Prepare en casa helado de frutas con leche sin grasa, consuma galletas de harina de trigo, jalea, y yogurt.

Ingiera alimentos altos en fibra, sobre todo,  pan de harina de trigo, y otros cereales, frutas, vegetales, frijoles (excelente proteina vegetal)  y  cereales.

Habitúese a comer las carnes asadas. Esta práctica evita usar grasa, y por tanto es mucho más sana. Consuma más carne blanca, y en menor cantidad, carne roja.

Encuentre un nuevo aderezo para las ensaladas. La mayoría de ellos están llenos de ácidos grasos  y colesterol. El aceite de oliva es bueno, y puede agregarle vinagre o jugo de limón.

Puede comer cualquier cantidad de frutas y vegetales. No  contienen colesterol y aportan muchos nutrientes y antioxidantes. Aquí van algunos de los más ventajosos: frijoles verdes, brócoli, coliflor, manzana, naranja, limón, mango, fruta bomba, piña, calabaza, tomate, ajo, cebolla, espinaca y plátano.
 
Por último, es muy recomendable adicionarle a esta dieta una buena sesión de ejercicios diarios. Si realmente no gusta de hacer deportes, que es mucho más grato, o practicar aerobios, una larga caminata a paso rápido, sobre todo cuesta arriba, ayuda a eliminar el colesterol “malo”. No es tan difícil, solo hay que poner empeño.

 

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