Diarreas en el verano

Al comienzo del verano se inician las lluvias, y con ellas casi siempre aparecen las diarreas en los niños. Es este el momento de recordar algunas orientaciones para prevenir tanto la aparición de las diarreas como sus complicaciones.

Como es sabido, en los meses de lluvia y calor, los cuadros diarreicos agudos suelen presentarse frecuentemente, y de ahí la importancia de conocer las medidas preventivas para evitarlos, hay que enfatizar en las reglas higiénicas, como parte de la actitud cotidiana de los miembros de la familia, y en especial del lavado de las manos como primera acción al regresar de la calle, antes de cargar, manipular, alimentar al bebé o cambiarle el pañal; antes y después de ingerir alimentos, y de ir al servicio sanitario.

Muchas de las enfermedades que provocan diarreas se transmiten a través del agua o líquidos contaminados, por ello se debe tomar el agua hervida, en casa y fuera de ella. Tanto niños como adultos deben llevar “el pomito” cuando no se puede disponer de otra opción que garantice la calidad del agua a beber. Tomar frecuentemente líquidos es importante para la salud por el incremento de la sed y el sudor en los meses de verano. En los casos de bebés, debe mantenerse la lactancia materna exclusiva hasta los cuatro meses, sin darles adicionalmente jugos naturales, agua, ni vitaminas.

Son también importantes la higiene personal, la de los utensilios utilizados en la alimentación y la del entorno familiar, el baño diario, el cepillado de las uñas, no llevar las manos y objetos a la boca, proteger alimentos y cubiertos de las moscas, la limpieza de los pisos y botar diariamente la basura para evitar vectores como moscas y cucarachas.

Esas son las medidas principales para prevenir las diarreas, pero si estas se han presentado se debe evitar la deshidratación y proteger el estado nutricional del niño.

Prevención de las complicaciones

Ante un cuadro de diarreas, se deben prevenir las complicaciones con líquidos abundantes, que garanticen las necesidades a la vez que compensen las pérdidas extras ocasionadas por las diarreas (evita la deshidratación); y con alimentos (evita la desnutrición).

El niño puede tomar líquidos caseros como agua de arroz, jugos naturales de frutas sin azúcar —estos últimos no para quitar las diarreas, sino para aportar potasio— y sales de rehidratación oral. No está indicado el té negro ni de hojas, ni medicamentos antidiarreicos, ni nada que disminuya el movimiento normal del intestino.

Se debe mantener la alimentación normal que tenía (si esta era la correcta y si no tiene vómitos).

Las diarreas no se tratan con antibióticos, sólo en el caso del cólera —que no existe en Cuba— y la shiguella, pues otras bacterias productoras de este trastorno tienen vida autolimitada y no los necesitan. El 50% de las enfermedades diarreicas son producidas por virus, por lo que no necesitan antibióticos y otra pequeña cantidad por parásitos (amebas, giardias, cryptosporidium, ciclosporidium y microsporidium) que tienen tratamientos específicos.

Saber si el niño está deshidratado

La madre debe conocer y vigilar los síntomas y signos de la deshidratación, tales como boca y lengua secas, ojos hundidos, gran avidez por los líquidos, llorar sin lágrimas, y orinar poco y concentrado. Con estos signos es mejor acudir al policlinico más cercano o al hospital

Es bueno conocer  que la mayor parte de las diarreas tienen una duración de tres a cinco días.

 

Buscar

Servicios para Cuba

Si desea realizar alguna consulta de salud, nuestros especialistas pueden responderle. Envíe su pregunta de salud

Inicio de sesión