Isla de la Juventud. Manantiales de leyenda y salud

Yadier, Cristian, Samanta, Yanara... son niños con tardes ocupadas por ejercicios y juegos. Forman parte del grupo de infantes que disponen del nuevo servicio de restauración neurológica implantado en el Centro de Rehabilitación de La Fe, poblado del municipio especial Isla de la Juventud.

Este programa de restauración neurológica comenzó a dar sus primeros pasos en octubre de 2006. El 13 de agosto del año siguiente quedó inaugurado, luego de un intensivo adiestramiento en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), de Ciudad de La Habana, donde el equipo médico pinero se capacitó en investigación científica, diagnóstico y rehabilitación de los enfermos. Anteriormente solo existía un centro similar en el poblado de Aguada de Pasajeros, en Cienfuegos.

La mayoría de los infantes atendidos presentan parálisis cerebral, traumas craneoencefálicos, lesiones de la columna, o trastornos generalizados del desarrollo como el autismo. En la Isla de la Juventud existen actualmente alrededor de 70 niños con afecciones neurológicas. Estos padecimientos provocan alteraciones en el lenguaje, en la actividad físico-motora y retraso en la adquisición de conocimientos y en la socialización.

La implementación de una estrategia terapéutica acorde con el padecimiento específico de cada paciente es un principio básico del programa que se aplica. Por esta razón el trabajo de restauración en la búsqueda de las funciones perdidas es individualizado e intensivo, dura siete horas diarias en las que realizan ejercicios con un rehabilitador a tiempo completo.

Según el especialista Miguel Ángel Gómez Martell, coordinador del programa, luego de culminar dos ciclos de trabajo de 28 días cada uno, los pacientes muestran resultados. Recuerda un niño que padecía de agenesia del cuerpo calloso (ausencia de una estructura anatómica del cerebro), quien logró concentración y disminución de sus movimientos continuados; y una niña operada de mielomeningoceles (severa malformación a la altura de la columna vertebral), que comenzó a caminar.

Las aguas medicinales también desempeñan un papel importante en el tratamiento. Además de los ejercicios intensivos, han conseguido que con el uso de los manantiales de La Fe los pacientes logren una mayor relajación, lo que resulta importante teniendo en cuenta que los aquejados con estos padecimientos mantienen un alto grado de rigidez.

Un libro que reproduce la opinión de los padres evidencia el agradecimiento al personal del centro. Criterios como el plasmado por Dania Varona Pérez, madre de Yadiel, impulsa a continuar trabajando: "Mi hijo ya realiza movimientos giratorios, se mantiene sentado por más tiempo, su rigidez ha disminuido, todo gracias a la ciencia y a la labor del colectivo de trabajadores".

Con estos resultados el equipo médico, integrado por especialistas en Cultura Física, defectólogos, logopedas y enfermeros, continúa su humanitaria labor. Es este un programa que pretende acometer proyectos más ambiciosos.

"En un futuro no lejano queremos ofrecer atención a pacientes de otras partes de la Isla de la Juventud y del país, y alojar a los niños con sus madres en locales habilitados para ello", dice el coordinador del programa.

Fuente: Por Leticia Martínez Hernández, Granma 


 

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