El primer instrumento para detectar el pulso humano se diseñó en 1854 por el profesor de medicina alemán Karl von Vierordt (1818-1884). El equipo fue llamado esfigmógrafo, utilizaba pesas y un balance mecánico muy complejo, pero estableció el principio de que la presión sanguínea podía medirse usando la contrapresión necesaria para balancear la pulsación arterial.