Mínimo acceso de riñón a riñón

La introducción de la cirugía de mínimo acceso en el trasplante renal por primera vez en el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, de la capital cubana, confirma la eficacia de esta alternativa médica, mucho menos invasiva que la tradicional.

Menores complicaciones quirúrgicas y breve estadía hospitalaria con disminución de molestias pos operatorias, constituyen algunas de las ventajas de esta terapéutica, que posibilita al paciente su rápida incorporación a la vida laboral o social.

Aplicada mediante vídeo asistido por computadora e instrumentos laparoscópicos, requiere de una incisión más pequeña que la cirugía convencional, lo que no entorpece sino viabiliza la extracción del órgano del donante vivo.

De los trasplantes renales realizados en la actualidad, este es el de mejor resultado en cuanto a supervivencia del órgano, ya que al obtenerse de un familiar, el riñón resulta más compatible con el paciente que lo recibe por la vía convencional.

Iniciada en Estados Unidos, el trasplante renal por mínimo acceso ha incrementado la cifra de donantes a tenor de su limitada invasión y menor costo social.

Aunque técnicamente resulta más costosa, sus beneficios pos operatorios en cuanto a estadía hospitalaria y consecuencias sociales compensan su aplicación en la cirugía renal actualmente.

Su importancia radica también en el incremento de los trastornos renales crónicos en el mundo, fenómeno del cual Cuba no es ajena.

Según estadísticas nacionales, cerca de diez mil personas en el país sufren sus efectos y unas mil 600 reciben hemodiálisis. La tasa de crecimiento es de un diez por ciento anual, cifra que se corresponde con lo reportado en el orbe.

La génesis de los problemas renales crónicos, según investigaciones, están asociados a factores de riesgo similares a los de la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares.

Con una o varias de estas dolencias, los pacientes padecen alteraciones renales progresivas, en particular si no las mantienen controladas bajo tratamiento médico.

Se ha demostrado también que el envejecimiento poblacional y otros elementos relacionados con los estilos de vida como el hábito de fumar, la obesidad, el sedentarismo y la ingestión excesiva de grasa de origen animal, pueden desencadenar este tipo de trastorno, porque actúan como factores de predisposición.

VERDADEROS FILTROS DEL ORGANISMO

Catalogados como verdaderos filtros del organismo, los riñones procesan 180 litros de líquido al día: el 99 por ciento es reabsorbido y devuelto a la circulación general, y el resto deviene desechos que el cuerpo humano no necesita y conforman la orina.

De riesgosas se califican las enfermedades crónicas del riñón, que pueden evolucionar hacia una insuficiencia crónica y alcanzar su estado terminal, lo que exige diálisis sistemáticas y al final, el trasplante.

Se sabe que una persona afectada de insuficiencia renal crónica es incapaz de tamizar adecuadamente la sangre, debido a que sus estructuras se encuentran dañadas, por lo que retiene líquido y solutos que afectan paulatinamente su salud.

Cuba cuenta actualmente con unos 50 servicios de Nefrología y los equipos de hemodiálisis se extienden por el territorio nacional en aras de acercar el tratamiento a la comunidad, para garantizar una mayor cobertura médica.

Según estadísticas oficiales del Ministerio de Salud Pública, la Isla registra 15,1 transplantes renales por cada millón de habitantes, un nefrólogo por cada 27 mil y una alta efectividad en trasplantes a partir de donantes fallecidos, con una tasa de realización por encima de 17 por un millón de habitantes en los últimos cinco años, cifra principal en Latinoamérica.

A 37 años de su primer trasplante exitoso, los especialistas del Instituto de Nefrología radicado en La Habana, habían intervenido unos tres mil 900 trasplantes al cierre del pasado año, de más de cuatro mil efectuados en todo el país, a pesar de las limitaciones económicas impuestas por el bloqueo norteamericano a la Isla.

EMBRIÓN DE LA NEFROLOGÍA CUBANA

La génesis se remonta a 1962, cuando el profesor Abelardo Buch López, ya fallecido, reúne un grupo de jóvenes médicos del Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán, para conformar lo que sería el embrión de la nefrología cubana.

Tras participar en el II Congreso de la Sociedad Internacional de Nefrología en Praga, Checoslovaquia, en diciembre de 1966 surge el Instituto de Nefrología, en la misma sede del Albarrán, para brindar tratamiento, seguimiento a miles de casos, aplicar hemodiálisis y emprender los trasplantes renales. El primero es efectuado a un joven de 16 años el 24 de febrero de 1970, para una supervivencia de más de dos décadas.

Explica el doctor Alexander Mármol, del Instituto de Nefrología, que de 1970 a 1979 todos los trasplantes se efectuaron con donantes fallecidos y a partir de 1979 se comenzó a emplear el donante vivo emparentado y compatible.

No obstante, dice, se ha mantenido históricamente en todos estos años más del 90 por ciento con donante cadáver, y para realizarlo ha sido necesario desarrollar un grupo multidisciplinario que atiende al donante en muerte encefálica, lo que se realiza en 42 hospitales del país.

La tasa de donantes en Cuba oscila entre 15 y 19 por cada millón de habitantes, lo que da cobertura también al programa cardíaco que se inició en 1988, y luego al hepático y al del páncreas renal, afirma.

A lo anterior se suman cursos de capacitación en aspectos clínicos, quirúrgicos y anestesiológicos del trasplante renal, así como para enfermeras, lo que ha facilitado la formación y superación de técnicos y especialistas.

Las nuevas técnicas y terapias inmunosupresoras, afirma, han hecho posible que esta modalidad de tratamiento sustitutivo se haya generalizado.

Actualmente, nueve centros del país acometen este tipo de cirugía, cinco de los cuales radican en la capital y el resto en Santa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, subordinados al Centro de Coordinación Nacional de Enfermedad Renal Crónica, Diálisis y Trasplantes, red a la que tributan los 42 hospitales donantes de órganos.

Dirigido hoy por el doctor Gilberto Pérez Bosque, el Instituto de Nefrología continúa su batalla por ganarle vida a la muerte en los casos de insuficiencia renal crónica, bien sea mediante de hemodiálisis o el trasplante.

Tanto un servicio como el otro, no le cuesta al paciente absolutamente nada, incluyendo medicamentos que casi en su totalidad se producen en Cuba, dice. En Estados Unidos, un paciente en diálisis cuesta unos 46 mil dólares al año y un trasplante renal oscila en 17 mil, alternativas que no están al alcance de todo el que lo necesita, precisa.

Unidades nefrológicas funcionan hoy desde el municipio Sandino, en la provincia de Pinar del Río, la más occidental, hasta Baracoa, en la región más oriental, situación diametralmente opuesta a la existente en 1959, cuando se disponía de cuatro riñones artificiales y un solo hospital brindaba un costoso tratamiento por hemodiálisis.

Jóvenes especialistas formados por la Revolución y experimentados galenos garantizan actualmente el seguimiento y tratamiento a las personas afectadas por enfermedades renales, esas que no debemos descuidar si queremos ganarle más vida a los años.

Fuente: Por Miriam Zito, Cubahora 


 

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