Prevención del catarro común

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El catarro común es una enfermedad de origen viral, aparentemente simple, que cursa con mayor severidad en cortos días, pudiendo haber algún síntoma por más de una semana. No obstante, en ocasiones se produce una grave afectación del estado general que limita el desempeño físico del enfermo, obligándole a permanecer en cama o en semireposo, por dolores musculares, malestar general, tos, fiebre o febrícula, dolor de cabeza, y las molestas manifestaciones nasales obstructivas y secreciones mucosas.

Los que conviven con una persoa que padece de catarro deben conocer que dicha alteración puede ser capaz de asociarse a una trayectoria de cierta complejidad. Ante todo, vale recordar que los ancianos y los niños menores de un año son más propensos a las complicaciones; igualmente las personas con enfermedades respiratorias de tipo crónico, como: asma bronquial, bronquiectasias, enfisema pulmonar, bronquitis crónica, o la Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, EPOC. En ellas un simple catarro puede producir descompensaciones agudas empeorando sus síntomas, por la sola colonización de los virus. De hecho, ante este tipo de circunstancia se debe redoblar la observación.

Tras el padecimiento de un proceso viral de vías respiratorias pueden ocurrir otras afecciones, incluso, tiempo después de haber desaparecido los la síntomas catarrales. Entendido así, siempre se está en riesgo ––sobre todo si habita alguna disfunción inmunológica–– de padecer infecciones bacterianas pulmonares secundarias, que darán señales de alarma con el recrudecimiento de la fiebre, y la instauración de signos propios del examen médico. A su vez, gran parte de las Pericarditis (inflamación de la membrana que recubre el corazón) diagnosticadas se les encuentra asociación a un origen viral, posterior a una infección de esta clase; por esta razón, se han de advertir manifestaciones como: dolor en el pecho que empeora con la tos, la respiración, o los movimientos torácicos; pudiendo constatarse también, falta de aire y palpitaciones.

Otra de las complicaciones frecuentes se asocia al sistema nervioso, por el vínculo de estos procesos virales con la encefalitis. Por ello debe vigilarse la reaparición de dolor de cabeza, fiebre, así como la presencia de vómitos, cambios de conducta y/o de la personalidad, y convulsiones.  

Desde el punto de vista del tratamiento, el Catarro Común es unas de las afecciones que recibe mayor relevancia, muchas asociadas a la botánica u otros remedios del pensamiento popular artesanal o de la medicina natural y tradicional. Se crean criterios pronósticos y sugerencias para “cortarle” el paso, usando métodos diversos. En esta tendencia, los enfermos corren el peligro de exposiciones indebidas a sustancias innecesarias, algunas de las cuales pueden propiciar respuestas adversas indeseables. Por ejemplo, el catarro común no necesita de antibióticos; los que sí son útiles en procesos de origen bacteriano, siendo imprescindible el visto bueno y la precisión del facultativo. Debido a su causa viral, la medicación del catarro común intenta, únicamente, aliviar los síntomas, mas, la erradicación del agente causal sigue siendo un desafío contemporáneo.

La utilización de la vitamina C continúa siendo imprecisa. Aparentemente, la fuerza de su reiteración descansa en sentido legendario, sin descartar su beneficiosa función antioxidante.

En la casa también debemos tener en cuenta la posibilidad de contagio. A medida que exista mayor grado de aproximación o hacinamiento, las probabilidades de enfermar se multiplican al incrementarse la facilidad de recibir el virus a través de las secreciones de las vías respiratorias. Las recomendaciones que garantizan la salvaguarda del resto de la familia están basadas en medidas generales profilácticas de fácil realización; las propias medidas higiénicas que deben predominar en la cotidianidad.

¿Cuáles medidas de prevención se recomiendan?
“En relación a la influenza existen medidas generales de prevención y otras específicas. Entre las generales enfatizamos las de higiene personal, pues el enfermo debe cubrirse con un pañuelo la boca y la nariz al estornudar y al toser. Y por supuesto, no encontrarse junto a ancianos, embarazadas y niños para evitar que ese contacto estrecho traslade a la otra persona sana el virus de la gripe. Aunque esto es difícil de hacer en el hogar, debemos tratar de evitar el contacto directo con las personas más vulnerables.

Existen otras medidas más específicas: no deben utilizarse por lo general antibióticos, solo si son indicados por el médico para las complicaciones o en la faringoamigdalitis. También se recomienda tomar mucho líquido y guardar reposo físico durante los primeros dos a tres días.

La vacunación antigripal se usa en el mundo, especialmente en las personas inmunodeprimidas, ancianos y con enfermedades que puedan debilitarlas ante el virus.  

 

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