¿Por qué debemos cubrirnos la boca?

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En estos días de alerta que vivimos los habitantes del planeta tierra por la pandemia en fase seis de la influenza A (H1N1) y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a no bajar la vigilancia y extremar las medidas para evitar la propagación del virus, recibimos una sugerente pregunta con su respectiva respuesta, necesaria de tener presente.

¿Qué hay en una tos? Miles de virus. La interrogante, pero más aún la respuesta, es suficiente para que la próxima vez que tosa o estornude, tenga una buena razón para cubrirse la boca.

Cuando se tose son expulsados unos 20 mil virus como promedio,  suficiente para infectar a muchas personas, sobre todo a quienes no están vacunados.

Un estornudo estándar produce hasta tres mil pequeñas goticas. Otros estudios sobre las cargas virales de la gripe en secreciones nasales indican que cada chispita expectorada transmitida por el aire mide entre uno y cinco micrones de diámetro, lo cual significa que toser sólo una vez implica a muchos virus.

Un micrón es una millonésima parte de un metro, o una milésima de un milímetro.

De acuerdo con estos datos la variación del virus de la influenza producida por la tos es de 195 a 19 mil 500. Esa cifra de tres mil gotitas son las que quedan suspendidas en el aire durante considerables períodos, lo suficiente como para infectar a otras personas.

La dosis infecciosa del virus de la influenza dependería de una variedad de factores, como la constitución de las personas que respiran esas particulitas y si están vacunadas o no.

Especialistas plantean que la mayoría de las transmisiones de gripe a través del aire se producen a una distancia de un metro, aunque también puede contagiarse por contacto directo con objetos contaminados, como juguetes y otros.

Ante el vertiginoso cruce de fronteras de la influenza A, que ya afecta a gran cantidad de países que ha provocado muertes     
en todo el mundo, se reitera a la población que, en situaciones de epidemia similares a esta, son determinantes las medidas de higiene personal y colectiva, el lavado frecuente de las manos, taparse la boca al toser o estornudar, y sobre todo, la atención médica precoz a las personas con síntomas respiratorios persistentes y, especialmente, en las que coincidan estos síntomas con enfermedades crónicas de base.

A los acatarrados se les recomienda evitar asistir a lugares públicos donde haya grandes multitudes, y de ser preciso utilizar mascarillas faciales que ayudan a reducir la transmisión de infecciones; así como cubrirse siempre la boca con la mano o papel higiénico cuando se tosa o estornude.

 

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