Alertas ante la pediculosis

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El comienzo del nuevo curso escolar requiere de normas de higiene personal y colectiva para evitar la transmisión de la temida infestación por piojos (pediculosis).

Estos insectos minúsculos se asientan, para vivir, en las partes vellosas de los animales domésticos y de las personas; y pueden actuar en la cabeza (Pediculus humanos capitis), en el cuerpo (Pediculus humanos corporis) y en el pubis, llamados ladillas.

La pediculosis provoca picazón intensa y escoriaciones en el cuero cabelludo o marcas de rasguños en todo el cuerpo. Se adquiere por contacto directo con una persona infestada o por usar objetos personales de una persona infestada, especialmente sus ropas, peines, sombreros, toallas, almohadas, etc.

Presentes en todo el planeta, los brotes de pediculosis son comunes en grupos de personas que viven con hacinamiento y deficiente higiene personal. La hembra alcanza aproximadamente 30 días de vida y en ese tiempo puede depositar unos dos mil huevos, llamados liendres, lo que explica su rápida multiplicación.

Los piojos se encuentran generalmente detrás de las orejas y ponen sus huevos en la base de los cabellos; los del cuerpo se alojan en las costuras y pliegues de la ropa y acuden a la piel solo para alimentarse. Aunque es creencia popular que “vuelan”, esto no es cierto, pues carecen de alas.

Se alimentan de la sangre y mueren a los dos o tres días de separación de su huésped. Al alimentarse de la sangre del individuo, esta acción se asocia a una sensación general de cansancio, fiebre, estado mental pesimista, “cuerpo cortado”, y una consecuente disminución de la capacidad de trabajo en los estudiantes.

Al principio, las lesiones en la piel son mínimas y se manifiestan como ligeras inflamaciones y una mancha púrpura en el punto de la picadura; si la infestación es repetida, en cada picadura aparece una elevación eruptiva inflamada y con picazón.

Para evitar la transmisión de esta enfermedad hay que concientizar a padres, maestros y alumnos sobre la necesidad de su control. La vigilancia epidemiológica del colectivo, ya sea en el círculo infantil o la escuela, garantizará una búsqueda activa y sistemática del vector y sus huevos. Es importante que el infestado permanezca en el hogar hasta su curación para evitar la propagación de la pediculosis.

La ropa de cama, de uso personal, y las toallas del infestado deben hervirse; y los objetos personales que no puedan recibir ese tratamiento (peines, cepillos, etcétera) se lavarán con agua y detergente.

Es fundamental educar a los niños y jóvenes en no intercambiar sus ropas y objetos personales, y en mantener una higiene sistemática corporal y en especial de sus cabellos.

 

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