Del huevo, solo hay que hablar bien

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Un huevo aporta unas 85 kilocalorías y es excelente fuente de proteínas, vitaminas y minerales. La yema contiene colina y lecitina: la primera necesaria para producir la acetilcolina, fundamental para el sistema nervioso, y la segunda despliega un verdadero trabajo de limpieza de las arterias, liberándolas de depósitos de grasa. La clara del huevo es una excelente fuente de proteínas de alta calidad.

Tan importante es el valor de sus proteínas, que la OMS lo propone como patrón de referencia para determinar la calidad proteica de otros alimentos. Además, contiene vitaminas del complejo B, especialmente B12 y ácido fólico, antioxidantes A y E y vitamina D, y minerales como hierro, fósforo, cinc y selenio


El huevo se puede consumir a cualquier hora. La mayor o menor facilidad para digerirlo depende muchas veces de su preparación. Cocido se digiere mejor que frito y no es recomendable el consumo de huevo crudo.

El color del huevo depende de la raza de la gallina que lo ha puesto y no tiene nada que ver con su calidad, valor nutritivo o sabor. Las manchas rojas que pueden aparecer en la yema no tienen importancia y se pueden retirar con la punta de un cuchillo limpio. La clara también puede tener nubes que tampoco alteran la calidad del huevo y además son indicios de frescura.

Se recomienda su uso en la alimentación de los niños pues en ellos, hasta los dos años de edad, el desarrollo de su cerebro, su retina y su actividad física, depende del aporte de los ácidos grasos esenciales en su alimentación. Gran parte de las grasas necesarias para la formación de tejidos está constituida por estos ácidos que se adquieren por la leche materna y el huevo.

En el niño mayor de dos años es de gran importancia para completar el desarrollo del sistema nervioso central. No debemos limitar el consumo de huevo en los niños y adolescentes, pues obtienen el aporte nutricional para su crecimiento.

Los niveles de colesterol (colesterolemia) de una persona no son consecuencia del consumo de un alimento concreto, sino de su dieta total, factores genéticos y el estilo de vida, entre otros aspectos.

Las medidas restrictivas en la dieta, debido a los prejuicios en torno al colesterol del huevo, pueden llevar a deficiencias en otros nutrientes. En el control de la colesterolemia no sólo influyen la presencia de este elemento en los alimentos, sino también otros factores como el aporte de vitaminas y minerales, su contenido en ácidos grasos saturados y polinsaturados y su influencia sobre el nivel de los lípidos sanguíneos, que en este caso es favorable.

Además, el huevo es el único alimento que posee el antídoto natural contra el colesterol: la lecitina.

Por otro lado, la luteína es un carotenoide del huevo que se asocia a la salud ocular y especialmente a la prevención de la degeneración de la mácula, principalmente en personas de avanzada edad.

 

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