Enfrentando la menopausia.

En la mujer, al arribar a los 50 años como promedio, se producen diversas transformaciones mentales y fisiológicas, conocidas como la menopausia, para las
cuales es necesario estar preparadas.

La Organización Mundial de la Salud señala que en el año 2030 -cuando las actuales niñas ya serán adultas- se producirá una especie de explosión de mujeres arribando a la menopausia, pues, en esa fecha, alrededor de 1 200 millones de mujeres tendrán más de 50 años de edad.

Estratégicamente debemos entonces mirar de forma realista la llegada de ese momento para generar mecanismos de defensa adecuados.

Lo primero es darse cuenta de que en la actualidad la espectativa de vida promedio de la mujer rebasa, con mucho, las cinco décadas y, por tanto, hay que estar listas para seguir viviendo.

Especialmente para la mujer, los años por vivir después de la menopausia pueden proporcionarle muchas satisfacciones siempre que desarrolle el necesario mecanismo de adaptación.

Con el climaterio termina la etapa reproductiva fértil y esto, lejos de verse como una catástrofe invalidante, puede resultar una ventaja.

En lugar de concluir las satisfacciones sexuales, se abren nuevas posibilidades en ese ámbito cuando la mujer se libera de la molesta menstruación y por ende, de la preocupación de salir embarazada.

Lo importante es saber las consecuencias biológicas que se producirán luego de los cambios hormonales producidos por la disminución de los niveles de estrógenos y sus otras consecuencias, tales como problemas óseos, cardiovasculares, del sistema nervioso y en la percepción de la sexualidad.

Pero no se trata del fin del mundo, sino que hacemos un alerta indispensable para tomar previsiones que compensen los déficit referidos.

Síntomas tales como sofocos, insomnio, depresión, dolores de cabeza, disminución del apetito sexual o pérdida de la memoria, pueden asociarse a la etapa posterior a la menopausia, pero para ellos también existen soluciones.

Estudios recientes no recomiendan la aplicación de la conocida terapia de reemplazo hormonal, habida cuenta de los riesgos comprobados que esta puede entrañar, tales como cáncer de mama o trastornos cardiovasculares severos, sino que cada mujer necesita un tratamiento personalizado a partir de la evaluación de su médico.

El énfasis debe ponerse en una adecuada alimentación, que evite la obesidad y a la vez provea de vitaminas y otros elementos indispensables para evitar carencias que provoquen la osteoporosis u otras patologías.

Importante es eliminar riesgos implicados en la ingestión de sustancias tóxicas, tales como el alcohol u otras drogas, así como suprimir el mal hábito de fumar e incluir ejercicios físicos sistemáticos dentro del horario diario de actividades.

Ante la amenaza de crisis de nervios, que degeneren en ansiedades estresantes, hay que acudir a un terapeuta que ayude a enfrentar mitos y miedos.




 

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