Reparador de sueños

El Hospital Pediátrico Provincial Mártires de Las Tunas celebró el pasado 23 de septiembre el aniversario 24 de existencia de uno de sus servicios más preciados: la terapia intensiva pediátrica. Se trata de un homenaje de alta sensibilidad a todos los niños que han pasado por sus salones.

Fue Fidel Castro quien decidió crear este tipo de servicio en los hospitales pediátricos cubanos allá por los años 80 del siglo pasado. Cuando aquello hubo una epidemia de dengue hemorrágico muy intensa. Entonces el presidente de la Isla orientó montar salas de este tipo en casi todos los centros asistenciales infantiles del país. Gracias a la existencia de esta sala, la mortalidad por aquella causa se pudo reducir significativamente.

Desde aquel fundacional 1983 hasta julio del actual 2007, la unidad de cuidados intensivos del Mártires de Las Tunas ha atendido a más de ocho mil infantes de toda la provincia. La mayoría llegó a la dependencia en estado grave, muy grave o crítico. Sin embargo, el 90 por ciento consiguió sobrevivir y retornar al seno familiar. El guarismo habla a las claras del nivel profesional y de la consagración individual del colectivo formado hoy por 65 trabajadores de diferentes perfiles.

La sala tiene capacidad para 10 camas. Aunque, si fuera necesario en casos extremos, puede acoger a un número mayor de niños. Se aceptan desde los 11 días de nacidos hasta los 18 años de edad. La mayoría ingresa por causas de accidentes diversos, tanto domésticos como extradomésticos. Se les permiten acompañantes, con prioridad para los lactantes y su promedio de estadía es de unas 72 horas.

Un recorrido por el lugar permite confirmar la excelencia del servicio. En un local polivalente de seis camas, la tecnología de avanzada alterna con la sensibilidad profesional: ventilador artificial, monitor cardio-respiratorio computarizado para medir signos vitales, televisor para pacientes en estado de recuperación, cubículo para atender paros respiratorios... Y el personal siempre presto.

Las conquistas de este hospital se deben en gran medida al entusiasmo y la cohesión del colectivo. De ahí los elevados índices de satisfacción que reflejan las encuestas aplicadas periódicamente entre los familiares. Estos 24 años de trabajo han servido, entre otras cosas, para valorar la importancia de la unidad.

Los servicios de terapia intensiva pediátrica del Hospital Provincial Mártires de Las Tunas son la resultante de los desvelos de personas convencidas de que los niños son la esperanza del mundo. Solo un país como Cuba, con un sistema social donde la infancia goza de la más alta prioridad, es capaz de erigirle un monumento sanitario de esta magnitud.

Después de 24 almanaques de altruismo y de sensibilidad, el triunfo se erige como un gran reparador de sueños.

Fuente: Por Iris Hernández Rodriguez, Tiempo21.cu 


 

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